El hilo
En la oscuridad y el desencuentro, en la espesura de la niebla confusa, en el camino desdibujado, me pierdo. En mi pecho late la agitación del viento y en mi mente resuena la soledad del extravío. Desconozco los signos del tiempo, así me arrojo al ritmo de los días sin saber si alguno de ellos entiende lo que busco. Voy, dando tumbos, ondulando entre los miedos, estrellándome en los muros del desengaño. Hasta que tendida en el suelo, nublada de frustración, siento un tirón ligero que sutilmente levanta mi mano. Al mirar atentamente descubro un pequeño indicio, un símbolo ya olvidado. Un hilo casi transparente, amarrado a mi dedo anular. ¿Siempre ha estado ahí? Por las marcas parece que siempre. Un hilo casi invisible que se extiende infinitamente hacia adelante, hacia un lugar sin pasado. Sin haberlo percibido, se fue incrustando en mi piel gastada. Tengo las marcas de algunos tirones, pero no recuerdo haber sentido nada. Me pongo de pie co...